Control de balsas de recepción y limpieza de tuberías, clave para la desinfección del agua.

Cada vez hay una mayor preocupación e interés, por parte de las explotaciones porcinas, por acondicionar correctamente el agua, dada su importancia como nutriente y como elemento para vehicular todo tipo de suplementaciones (antibióticos, vacunas, probióticos, etc.) necesarias para mejorar la sanidad, la productividad y, en definitiva, la rentabilidad de las explotaciones.

En Tashia®, como especialistas en tratamiento del agua desde hace 35 años y confiando en nuestra experiencia, hemos constatado que hay dos grandes puntos olvidados en el acondicionamiento del agua antes de la desinfección y que afectan directamente a la consecución del objetivo deseado, agua potable:

  • El control del agua de las balsas y los depósitos abiertos.
  • La limpieza de las tuberías.

1. CONTROL DEL AGUA EN LAS BALSAS Y LOS DEPÓSITOS ABIERTOS

Almacenar el agua en balsas o depósitos abiertos provoca el crecimiento de plancton, zooplancton y fitoplancton, como serían las algas.

La presencia de algas en las balsas repercute en la coloración del agua, aumenta la turbidez, ocasiona olores y sabores, libera productos extracelulares tóxicos, incrementa el contenido de materia orgánica y, sobre todo, es fuente de alimento de todo tipo de microorganismos patógenos que dificultan la efectividad de los tratamientos de desinfección.

Para evitar la inactividad o reducción de la capacidad de acción de los biocidas, es necesario actuar evitando la formación de estas algas durante todo el año, pero poniendo especial énfasis en los meses de más calor.

Por ello se recomienda:

  • Realizar un tratamiento de inicio con un producto con alto poder oxidante, como podría ser el Algidox A93 o el Algidox A931.
  • Mantener un tratamiento periódico continuado, recomendable semanalmente, aunque dependerá del aspecto del agua, y que se centre en el reparto del producto alrededor de la balsa o en el chorro de entrada en el momento del llenado.

Es aconsejable incidir en la zona de captación, bien sea haciendo tratamientos más seguidos o automatizando dichos tratamientos.

2. LIMPIEZA DE TUBERÍAS

Los sistemas de distribución del agua constituyen un lugar propicio para el desarrollo de bacterias y, por ello, es necesario establecer protocolos de limpieza y desinfección.

En las tuberías podemos encontrar:

  • Suciedad: son los depósitos no solubles que decantan en las tuberías (lodos, residuos de tratamientos, hongos, levaduras, etc.) fruto de reacciones generadas en el interior de los circuitos.
  • Precipitaciones: son los depósitos insolubles de sales minerales (calcio, magnesio, sílices, hidróxidos metálicos, etc.) que precipitan y se incrustan en las tuberías.
  • Biofilm: formado por bacterias, algas, hongos y protozoos que se fijan en la superficie de las conducciones, que crecen y se desprenden hacia el flujo del agua originando nuevos núcleos.

Para evitar que estos depósitos reduzcan la capacidad de reacción del biocida es aconsejable realizar limpiezas periódicas de las tuberías.

Recomendamos hacer esta limpieza con un producto con alto poder desinfectante, como Biopure® Plus.

 

 

En el caso de hacer la limpieza sin animales, los pasos recomendados serían:

  • Vaciar las tuberías dejando circular algo de presión para arrastrar la suciedad no adherida.
  • Preparar en el starter kit de 60 l. una mezcla de 58 litros de agua más una unidad de reactivo A y una unidad de reactivo B de Biopure® Plus. En caso de no disponer de starter kit, utilizar un recipiente de plástico de 60 litros, limpio y opaco.
  • Colocar el recipiente debajo del dosificador de medicamentos Dosatron u otro parecido y llenar las tuberías dosificando el producto a razón de un 3%. Asegurarse que la solución preparada llegue al final de cada línea y a todos los bebederos accionando los mismos.
  • Una vez llenos todos los circuitos, dejar reposar durante un máximo de 4 o 5 horas.
  • Transcurrido el tiempo de actuación, vaciar y enjuagar, tanto las tuberías como los bebederos, con abundante agua a ser posible con una ligera presión.
  • Sustituir el producto de la aspiración del dosificador por agua y enjuagar también el sistema de dosificación.
  • Si no se ha producido la limpieza deseada, se puede repetir la operación.

En definitiva, para conseguir una eficacia mayor del biocida que estamos utilizando para desinfectar el agua de la explotación, no solo debemos elegir correctamente el producto para el tratamiento del agua, sino que hemos de adecuar el agua de partida y mantener limpias las conducciones de distribución.